Ecología y efectos medioambientales

Reciclaje y economía circular

Desde hace más de 25 años, en ALPLA nos esforzamos a fondo en el reciclaje de botellas de plástico y en el procesamiento de estos materiales para fabricar nuevos envases.
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Ya considerábamos el reciclaje como un ramo económico pujante con efectos positivos sobre el medio ambiente y el futuro de nuestro sector cuando el tema todavía no estaba en boca de todos. Así lo demuestran las actividades que pusimos en marcha en México en el año 2002 y la adquisición de PET Recycling Team en Austria en 2010, seguida de la nueva construcción de ALPLA de PET Recycling Team en Polonia en 2012. El reciclaje dota de valor a los envases de plástico usados. Esto permite invertir en sistemas de recogida de residuos, cierra los ciclos de forma sostenible y fomenta intensamente el desarrollo de las tecnologías de reciclaje.

La economía circular es una parte importante de nuestra estrategia de sostenibilidad desde hace muchos años. ALPLA apoya siempre el ciclo cerrado de las botellas como material valioso según el principio «bottle-to-bottle». Nuestro objetivo es fabricar botellas nuevas a partir de botellas usadas. El llamado downcycling se debe impedir en la medida de lo posible, incluso aunque pudiera ser necesario en parte debido a un alto índice de reutilización.

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Magnífico balance ecológico

Los plásticos reciclados son materiales de alta calidad y una excelente alternativa a los materiales nuevos. Su uso protege los combustibles fósiles y reduce las emisiones de CO2. El regranulado de PET a partir de botellas de bebidas posconsumo reciclado en nuestras plantas de Austria y Polonia genera (según el balance de CO2 de c7-Consult del año 2020) solo una décima parte de las emisiones de gases con efecto invernadero en comparación con los productos nuevos. La huella climática de un kilogramo de PET reciclado (rPET) es de aprox. 0,21 kg de equivalente de CO2, en comparación con los 2,19 kg de equivalente de CO2 de los productos nuevos (PlasticsEurope, 2017).

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Plantas propias de reciclaje

ALPLA opera varias plantas de reciclaje propias: por un lado, la filial 100 % de ALPLA PET Recycling Team en Austria y Polonia, plantas en México, Italia y España, así como empresas de capital conjunto en México, Alemania y Tailandia, además de otra en forma de colaboración en Alemania.

En conjunto, estas empresas realizan una contribución esencial al reciclaje con una aportación de unas 206 000 toneladas de PET y unas 88 000 toneladas de HDPE. Puesto que no todo el material procesado cumple los criterios de calidad que exigimos para nuestros productos de ALPLA, parte de dicho material se destina a otros ramos industriales, donde se procesa para fabricar flejes, por ejemplo.

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Todas las plantas de reciclaje de nuestra propiedad funcionarán con energía 100 % renovable.

Nueva planta de reciclaje en México

En otoño de 2020 se inició en Toluca (México) la construcción de una moderna planta de reciclaje de HDPE que se pondrá en marcha a finales de 2021. La empresa funcionará como filial al 100 % propiedad de ALPLA y dispone de una capacidad anual de 15 000 toneladas de regranulado de HDPE para aplicaciones no alimentarias. Con esta inversión, ALPLA hace realidad por un lado sus objetivos globales en el marco de la New Plastics Economy, una iniciativa de la Ellen MacArthur Foundation, y por otra parte la empresa se mantiene fiel a su estrategia regional. Nuestro objetivo es invertir en regiones donde la demanda de material reciclado todavía no es muy alta. De esta forma se les confiere un valor a los envases de plástico usados y se genera un rol modélico que permite impulsar la economía circular también a nivel global.

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En 2022, el porcentaje de PET reciclado (rPET) representará un 25 % del material de PET convertido. Para 2022 el porcentaje de HDPE reciclado (rHDPE) representará un 10 % del material de HDPE convertido.

Objetivos para 2025

En octubre de 2018, ALPLA firmó el Global Commitment de la New Plastics Economy. Siguiendo esta iniciativa de la Ellen MacArthur Foundation, ALPLA se ha comprometido a cumplir objetivos concretos para 2025:

  • Todas las soluciones de envasado deben ser cien por cien reciclables.
  • El porcentaje de los materiales de reciclaje posconsumo procesados debe aumentar hasta suponer un 25 % del consumo total de material.
  • Para la ampliación de las actividades de reciclaje se invertirán 50 millones de euros hasta el año 2025.
  • ALPLA presentará, como mínimo, tres soluciones de envasado al año que sean especialmente ligeras y que reduzcan por tanto el consumo de material.
  • Todos los envases seguirán estando completamente libres de PVC.

Aquí puede consultar el progreso y la situación exacta de estos objetivos.

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Numerosos retos

En los últimos años, las condiciones marco para el reciclaje de plástico han sido a menudo complicadas. Esto se debe a los más diversos factores: la bajada de los precios de crudo han sometido el precio del plástico reciclado a una enorme presión. La demanda también ha crecido considerablemente debido a las nuevas regulaciones legales, como el paquete de economía circular de la Unión Europea. «La sostenibilidad se ha convertido en un valor indispensable, y los consumidores cada vez están más concienciados para utilizar soluciones de envasado sostenibles. El uso de material reciclado ya no solo se explica por una mera cuestión de costes, sino que es un tema cada vez más importante para los consumidores finales, pasando por los comercializadores y las marcas, hasta los legisladores», afirma Georg Lässer, Head of Recycling en ALPLA.

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Disponibilidad de material posconsumo

Según las estimaciones del sector, la demanda de plásticos reciclados seguirá creciendo considerablemente hasta el año 2030. Es una tendencia que ya se nota en nuestras plantas de reciclaje. «En las compras, cada vez nos resulta más difícil conseguir suficientes materiales para botellas con una calidad adecuada. La demanda ha subido considerablemente desde 2017», confirma Georg Lässer. La disponibilidad de material posconsumo se convierte, pues, en un reto especial para el sector del reciclaje. Las grandes cantidades producidas de films y envoltorios de film de rPET absorben una gran parte de los copos de rPET disponibles en el mercado. A diferencia de lo que ocurre con la botella, estos no son todavía realmente reciclables o bien se recopilan y se reciclan por separado. Desafortunadamente, las tasas de recogida de envases de plástico están estancadas en general, y también en Europa, puesto que las decisiones legales y las obligaciones no entrarán en vigor hasta los años 2025 y 2029, respectivamente. Bajo nuestro punto de vista, se deben desarrollar tanto medidas de divulgación entre los consumidores finales como sistemas de recogida de residuos. Se necesitan normas de reciclaje unitarias a nivel legal y de calidad, con controles incluidos, para poder diseñar la estrategia de reciclaje a largo plazo de forma eficiente y rentable. Además, la reciclabilidad de los envases se debe vincular a los costes de la entrega para su comercializador. Solo así se podrán alcanzar en el futuro unas cuotas de reciclaje más altas.

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Reciclados de HDPE

La reutilización de otros plásticos como HDPE sigue siendo bastante más compleja y difícil que la de PET, pero en cualquier caso es posible. Así se demuestra también con la adquisición de la empresa de reciclaje española Suminco. En ella se procesan botellas de HDPE de la recogida doméstica para obtener de nuevo granulados de rHDPE de alta calidad y volver a convertirlos en aplicaciones de botellas de HDPE siguiendo los deseos de nuestros clientes. Seguimos este mismo principio en Tailandia bajo la empresa de capital conjunto Envicco y también con ALPLArecycling en Toluca (México).

En ALPLA apoyamos totalmente iniciativas de reciclaje y celebramos cada vez que podemos aplicar estos proyectos para nuestros clientes. Queremos mostrar a nivel internacional un rol modélico y satisfacer a las empresas previsoras y con conciencia medioambiental. Los envases con parte de reciclaje posconsumo son la prueba de una economía circular con buen funcionamiento, le confieren al envase un valor después del consumo, evitan la basuraleza y reducen las emisiones de CO2.

Si no es posible reutilizar materiales (recogida y reciclaje), los envases usados deberán utilizarse al menos para generar calor. De este modo, el valor calórico de los desechos de plástico puede utilizarse para calefacción o corriente eléctrica. Descargar los desechos en vertederos y, especialmente, tirarlos sin ningún tipo de miramiento son las peores formas de eliminación de residuos. Por este motivo, también apoyamos a organizaciones de recogida de basura, por ejemplo en Polonia y México, con el fin de facilitar mejoras en el ámbito de la gestión de residuos.

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